Genaro Salinas

Biografía

Por: Omar Martínez Benavides

La dificultad que entraña encontrar información fidedigna de la vida de Genaro Salinas hace casi imposible construir, con los escasos datos, una biografía amplia, profunda y real. Hay tantas cosas que se han dicho e inventado en torno a su persona que es difícil saber hasta dónde es realidad y es ficción de tan polémico personaje. ¿Acaso es el “olvido” quien ha hecho que desaparezcan los vestigios históricos de tan glorioso tenor o en el desinterés oficial por promover su figura?. ¿El silencio de su familia y la indiferencia de los medios ?

Así que trataremos de resumir en una breve biografía la vida y obra del más grande tenor que haya dado la patria mexicana.

Vida y Obra

Genaro Salinas Cardona, nació el 19 de Septiembre de 1918, en el barrio “El Cascajal”; en el puerto de Tampico, Tamaulipas. Sus padres fueron: Don Narciso Salinas y Doña Concepción Cardona.

Siendo un niño sus padres se trasladaron a Torreón, Coahuila, donde Don Narciso y el entonces niño Genaro, trabajaban en el mercado de la ciudad, en donde Genaro traba amistad con muchos niños y jóvenes de aquel lugar, en donde todavía es recordado por algunos ancianos. Esto fue a finales de los años 20’s, según nos refiere el Sr. Leobardo Flores, de Obregón Sonora; quien tuvo el placer de conocerlo.

Regresa con su madre a Tampico a principios de los 30’s. Y se radican en la vivienda ubicada en la calle Díaz Mirón no.406 muy cerca del hotel “Impala”.

Vivian en la escasez económica lo que obligaba a su madre a lavar ajeno, para poder sostenerse. Entonces Genaro siendo un adolescente se emplea en el puerto como “alijador” y después en la ostionería “La Fluvial” propiedad de Don Andrés Araujo para así ayudar a la economía familiar.

Desde joven se aficiona a la música y se da cuenta que posee dotes para el canto, por la tesitura y potencia de su voz. Así que decide inscribirse en la academia de canto “Giadam” ahí en Tampico, donde recibe su primera instrucción musical.

En 1939, debuta en un concurso de aficionados organizado por la estación de radio XES (propiedad de Don Clemente Serna Martínez) y obtiene el primer lugar y según nos relato Don Pedro Valdéz Ordoñez (q.e.p.d.) el premio en metálico que consiguió lo utilizó para enterrar a su madre Doña Concepción, quien murió en esos días.

En marzo de 1940, contrae matrimonio con la joven tampiqueña de nombre María de la Luz Herrera Razo (1921-2010), con quien procreó dos hijos: Genaro Jr. (nacido en 1939 en el puerto de Tampico, y fallecido en Buenos Aires, el 15 de Octubre del 2001) y Concepción Salinas, nacida el 27 de septiembre de 1941 y recién fallecida el 28 de noviembre de 2011 a los 70 años, en Buenos Aires, Argentina.

Cantó en el Teatro “Palma” de Tampico, propiedad del empresario “El Chato” Guerra quien lo invita a ir al D. F. pues descubre que tiene grandes facultades para ser un gran cantante. Llega a México a fines del 39 y debuta en el Teatro “Lírico” del conocido empresario, Roberto “El Panzón” Soto, teniendo un éxito importante.

En 1940, debuta en la XEW, teniendo un éxito impresionante entre el público femenino, que abarrotaba el estudio para oirlo cantar. Por su potente y bien timbrada voz, Pedro de Lille, locutor de la XEW, lo bautizó como “La voz de oro de la radio”.

Como adolecía de algunas dificultades para abordar las entradas y salidas con las orquestas. Decide, tomar cursos de vocalización y ejecución musical, en la escuela de canto que tenía el compositor Mario Molina Montes, enfrente de la XEW.

En 1941 se va con su esposa María de la Luz Herrera a radicar a la Cd. de México. Estableciéndose en la calle Dr. Márquez Sterling no. 27, acompañado de sus 2 hijos Genaro Jr, Concepción y de la Sra. Genoveva Razo (Madre de María de la Luz). Para posteriormente en 1943, mudarse a un edificio de departamentos en la calle Velázquez de León no. 109, donde vivían conocidos artistas tales como Ma. Antonieta Pons, El Negro Peregrino, etc. Ya para esta fecha habían fallecido Don Narciso Salinas y Doña Concepción Cardona, padres de Genaro Salinas y Don Mauricio Herrera, padre de María de la Luz.

Hacia fines de 1943, Genaro Salinas decide enviar a su familia de regreso a la ciudad de Tampico, para tener mas tiempo y espacio en el desarrollo de sus actividades y compromisos musicales. Al principio Genaro viajaba a Tampico periódicamente a ver a su familia pero ya en 1944 sus visitas se hicieron cada vez mas esporádicas, y su matrimonio con María de la Luz Herrera entró en una crisis que desembocó en la separación; quedándose Genaro en custodia de sus hijos a los cuales habría de llevarse con él en su viaje a Buenos Aires.

Empieza a grabar para RCA a partir de 1941, con las orquestas de Rafael de Paz, Miguel Ángel Pazos; Absalón Pérez; teniendo resonantes éxitos discográficos como: “La número cien”; “Aquella tarde”; “Volverás”; “Callecita”; “Amor Siboney”, etc.

Graba para Peerles del 42 al 43 con la orquesta de Juan S. Garrido éxitos muy importantes como: “Un secreto”; “Silverio”; “Tuya”; “Esta noche de amor”; “Adiós para siempre”; “Al fin” y “Resignación”.

Bajo el patrocinio del empresario “El Chato” Guerra, actúa en famosos centros nocturnos como el “Waikiki” y el “Folis Berger” y estrena el bolero de Gabriel Ruiz “Adiós para siempre” en el bar “Ciros” del hotel Reforma, donde lo presenta Don Luis M. Farías. Ahí mismo interpreta la canción “Adiós mariquita linda”, para un programa dedicado al Escuadrón 201 y que se transmite vía telefónica hasta Manila, Filipinas; donde estaba destacamentado dicho escuadrón.

Su éxito arrollador y su gran capacidad interpretativa empieza a generar la incomodidad de ciertos cantantes ya consagrados, que veían afectados sus intereses ante el empuje del joven Tampiqueño. De tal suerte, que empezaron a bloquear su carrera poniéndole una serie de obstáculos para su pleno desarrollo. En tal virtud Genaro Salinas, molesto por esta situación decide salir del país, en busca de mejores horizontes para su naciente carrera musical. La gran bolerista chiapaneca Amparo Montes, quien profesaba una fascinación especial por Genaro Salinas, a quien catalogaba como la mejor voz de cuantas se oyeron en México, dijo en una entrevista que uno de los personajes que más se opuso a la carrera de Genaro Salinas aparte de Pedro Vargas y Néstor Chaires, fue Jorge Negrete; quien desde su liderazgo en la ANDA interfirió en la carrera de muchos artistas. Al igual que Amparo Montes, Don Jaime Rico Salazar, investigador colombiano, en su libro “Cien años de boleros”, afirma que la voz de  Genaro Salinas fué “la voz más hermosa que tuvo el bolero” y publicó un importante artículo sobre la vida y obra del tenor, en su revista “Nostalgias musicales #7” bajo el título, “Recordando a Genaro Salinas, la voz más hermosa del bolero”.

En 1945 emprende una gira por la Habana, Cuba, acompañado de su concuño y representante Don Miguel Martínez Rendón y se presenta con gran éxito en el famoso cabaret “Copacabana”. Ahí conoce a la cantante de tango, María Elena Tortolero, mejor conocida como “Malena de Toledo”. Se relaciona sentimentalmente con ella y viajan a Buenos Aires. Estableciéndose ahí a partir de 1946, radicando en la calle Maipú no. 746, entre las calles Córdoba y Viamonte, en compañía de sus dos hijos: Genarito y Concepción.

A partir de 1946, desarrolla una meteórica carrera de éxitos en Sudamérica, haciendo giras triunfales por Colombia, Chile, Venezuela y Perú, donde graba para el sello “Odeón” acompañado por las orquestas de Don Américo y sus Caribes; Claudio Forbac y Víctor Lister. De esta época son los éxitos: “Celos”; “Así”, “Traicionera”, “Tu desesperación”, “Una noche”, “Si tu vuelves a mí”, “Conozco a los dos”, “Ansiedad”, “Vida de mi vida”, “Noviecita”, etc.

Regresa a México a principios de 1953 a invitación de Mariano Rivera Conde, Director Artístico de la RCA para grabar una serie de temas del folklor sudamericano, tales como “Mis noches sin ti” con el Mariachi Pulido y el Sexteto Fantasía; “Mi dicha lejana”; “Jugando”; “Soy marinero” (con el Mariachi Vargas) y “A la orilla de un palmar”.

Permanecerá en México hasta mediados de 1956, cuando, víctima del bloqueo de su carrera por parte de personajes siniestros del medio, quienes le impiden su pleno desarrollo, decide salir de nuevo del país, escogiendo como destino fatal a Caracas, Venezuela; donde encontraría la muerte.

Su Muerte

Abordar la muerte de Genaro Salinas es una de las tareas mas difíciles, por la gran cantidad de hipótesis que surgieron a partir de la opacidad con que fue manejada la información por la prensa Venezolana, cuyo objetivo era confundir a la opinión publica.

Así, inicialmente se dijo, que había sido un accidente, que Genaro había sido atropellado por un automóvil, dentro del túnel de la avenida Victoria y que el culpable se dio a la fuga. Luego, se manejo la historia, atribuida a un estudiante quien dijo que haber visto a Genaro borracho, sentado en el borde del puente de la Ave. Victoria y que vio cuando se precipito al vacio, de tan borracho que estaba, cayendo en el desnivel de la avenida ,(esta historia fue desechada por que el cuerpo fue encontrado adentro del túnel); otra tesis que se dijo fue que Genaro Salinas, desesperado por su situación económica precaria y por la falta de un trabajo importante, se suicido tirándose de cabeza desde el puente.

Sin embargo, todas estas hipótesis fueron desmentidas, una vez que en 1958, la proditoria dictadura del Gral. Marcos Pérez Jiménez fue de derrocada por un levantamiento popular y se denunció ante los tribunales que Genaro Salinas había sido asesinado por la policía política por intrigas pasionales.

El escritor Oscar Yanes, en su libro “Amores de última página” describe este lamentable hecho.

<< El 29 de abril de 1957, a las siete y cuarenta y cinco de la noche, Genaro Salinas fue encontrado agonizando, con el cráneo fracturado y en un pozo de sangre, en el pavimento del túnel que une la avenida Victoria con la Urbanización Los Chaguaramos, en Caracas. Una patrulla policial lo recogió y lo llevó al puesto de emergencia de Coche, en donde murió hora y media después, sin pronunciar palabra, pero tratando de decir algo >>

Salinas tenía ocho meses en Venezuela. Había llegado en septiembre de 1956, contratado por Radio Caracas, para cantar en el programa “La media jarra musical”, con Luis Alfonzo Larraín.

Era su tercer viaje a Venezuela. Antes, en 1952, había trabajado con Aldemaro Romero en Radio Continente.

El cantante estaba viviendo una situación económica crítica. Su empresario lo había robado, según denunció en la Asociación Musical; no tenía con qué cancelar las deudas contraídas en el Hotel Comercio; y su gira artística por el interior del país, Ciudad Bolívar y Puerto La Cruz, acompañado por la cantante venezolana Graciela Naranjo, no había respondido económicamente a las expectativas de “La Voz de Oro de México”.

Graciela Naranjo, conocedora de la dura situación de Genaro lo alojó en su casa. La última vez que ella lo vió fue el día anterior a su muerte, el sábado en horas de mediodía. El inmueble donde vivía Graciela se levanta aún a unos cuatrocientos metros del túnel en donde fue encontrado agonizando Genaro Salinas, en la Avenida Victoria, Edificio San Bosco.

La Asociación Venezolana de Artistas, a través de Mario Suárez y Alfredo Sadel, entró en contacto con la Asociación de Artistas de México, pero telefónicamente le comunicaron a Mario Suárez que ellos no tenían fondos para el traslado del cadáver a Buenos Aires, en donde residía Genaro Salinas con su esposa e hijos, y que lo podía enterrar en Caracas.

Todos los artistas venezolanos iniciaron una colecta y lograron recaudar más de tres mil bolívares para que lo embalsamaran en el Hospital Vargas.

La agencia funeraria La Coromoto, en la Esquina de Las Mercedes, decidió no cobrar y le regaló la urna. La Embajada de Argentina y el Consulado brindaron toda la cooperación para que el cadáver del cantante fuera enviado por vía aérea a Buenos Aires.

Grave problema sindical se presentó entre artistas venezolanos y mexicanos a nivel de las entidades gremiales, cuando la vedette azteca Evangelina Elizondo, según la AVA, se negó a colaborar. Evangelina trabajaba en el cabaret Pasapoga -contratada por cuatrocientos dólares a la semana- y manifestó que “no me importa que me declaren una persona no grata, porque de treinta y cuatro millones de mexicanos, yo no tengo por qué ser la que se haga cargo de Genaro Salinas. Además, yo nunca había oído hablar de ese señor. Cuando se murió Pedro Infante fui a su entierro, porque era mi amigo, trabajamos en el cine y viajamos juntos, pero si se muere María Félix, yo le mando un telegrama de pésame a los familiares, pero no voy a la casa porque no la conozco personalmente”.

Durante nueve días permaneció Genaro Salinas en capilla ardiente. Unas cinco mil personas desfilaron ante el féretro. En los corredores de la funeraria y junto a la urna montaron guardia: Charlo, Andrés de Carlo, Agustín Irusta, Alfredo Sadel, Mario Suárez, Graciela Naranjo, Mirta Carballo, Mechita Marcano, Marina Mayo, Carlos Ramos, Armando Mara, Luis G. Pastrano y directivos de la Asociación Venezolana de Artistas.

Públicamente se dijo, así lo reveló una fuente de la Seguridad Nacional el cuerpo policial de la dictadura del General Pérez Jiménez — que Salinas se había suicidado, pero cuando el periodista Arístides Bastidas y la cantante Graciela Naranjo comenzaron a realizar investigaciones, se les hizo saber que “mejor dejen eso así, porque les puede ocurrir lo mismo que Genaro Salinas”.

Derrocada la dictadura en Venezuela, un año después de la muerte de Salinas, en 1958, se denunció ante los tribunales que el cantante había sido asesinado por la policía política, por intrigas pasionales.

Circularon muchas versiones: se mencionó el nombre de la estrella de televisión Zoe Ducós, esposa de Miguel Silvio Sanz, uno de los jefes de la Seguridad Nacional. Se habló también de que Genaro Salinas había confiado a unos amigos, que la esposa de un alto militar peruano vivía un “affaire” con él, en Venezuela, y le había invitado para que se fuera con ella para Lima, en donde continuarían las relaciones clandestinas y no tendría ningún problema económico. Una amiga de Salinas reveló que el artista rechazó a la mujer y le recordó que él era un hombre casado y tenía esposa e hijos en Buenos Aires.

Añaden que la dama despechada lo amenazó: “te puedo hacer cambiar de criterio, porque tengo amigos en la Seguridad Nacional”.

Zoe Ducós no pudo defenderse de las acusaciones que le hicieron entonces, pues durante el gobierno del Presidente Rómulo Betancourt no le permitieron entrar al país, pese a la nacionalidad venezolana. Había orden en todos los consulados de Venezuela de no visarle el pasaporte.

Zoe Ducós, asegura que “no conoció nunca a Genaro Salinas“.

<< Y además – afirma hoy -, después de treinta y cuatro años de la muerte del cantante, yo; como esposa de Miguel Silvio Sanz, no hubiera podido tener nunca un amante. Vivía permanentemente vigilada. Ahora, de que Genaro Salinas hubiese tenido líos con otras mujeres y hubiera estado metida la Seguridad Nacional, no sé “Miguel era un hombre muy putañero y por eso eran mis grandes pleitos con él”. Zoe Ducós dijo al autor de este libro, que cuando la involucraron en el asesinato de Salinas “una señora, cuyo nombre no recuerdo, publicó en los periódicos una nota donde decía que yo, Zoe Ducós, no tenía nada que ver con eso y que ella era la amante de Genaro Salinas >>

María Elena Tortolero (1916-1960), acompañada de Genaro Salinas Jr. y del cantante Roberto Palmer (primera voz del conjunto floklórico Quilla Huasi), fueron a Caracas, Venezuela a  recoger los restos del tenor y llevarlos a darle sepultura en el “Panteon de los Artistas” del cementerio de la “Chacarita” en Buenos Aires, Argentina en donde yacen, hasta la fecha.

Le sobreviven a Genaro Salinas: Su hija, Concepción Salinas Herrera (quien acaba de morir el 28 de noviembre de 2011 a los 70 años); quien tuvo dos hijos: Graciela Sandoval Salinas (50 años) y Genaro Sandoval Salinas (48 años); sus bisnietos: Erica Oshiro (26 años); Iván Oshiro (21 años ) y Alan Cueli (16 años), hijos de Graciela; Mauro Sandoval Pérez (19 años) y Emanuel (12  años) , hijos de Genaro Sandoval Salinas y de Paula Margarita Pérez. Los hijos de Genaro Salinas Herrera son:  Laura Salinas (41 años); Adrián Mauricio Salinas (39 años) y Ezequiel Salinas (28 años), sus bisnietos;  Mauricio Salinas (17 años) y Nahuel Salinas (10 años), hijos de Adrian Salinas y Elias (10 años) y Magaly (9 años) hijos de Laura Salinas. Todos ellos, radicando en la República Argentina.

* La Sra. María de la Luz Herrera Razo, la única esposa de Genaro Salinas, falleció en la ciudad de Tampico en el año 2010, añorando a sus dos hijos: Genaro Jr. y Concepción que fueron separados de ella siendo unos niños.

* María Elena Tortolero (Malena de Toledo), falleció en Montevideo, Uruguay en Noviembre de 1960. Genaro Salinas Jr. acompañó a Elsa, esposa de Roberto Palmer a recoger sus restos y depositarlos junto a los de Genaro Salinas, en el panteón de los artístas donde yacen ambos.

* Evangelina Elizondo, habría de pagar caro su falta de solidaridad ante el proditorio crimen de Genaro Salinas. Ya que, tres años después, el 28 de mayo de 1960, su ex-esposo el Ing. Paganoni asesinó a balazos al gran actor Ramón Gay quien murió en los brazos de Evangelina, pidiendo ayuda.

* La Asociación Nacional de Actores (ANDA) y la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM), deberían de sentir vergüenza al no apoyar con un solo peso al igual que Evangelina, el traslado de Genaro Salinas a México. La Embajada Mexicana en Caracas no hizo nada para aclarar el crimen, ni siquiera extendió una nota diplomática al Gobierno dictatorial de Venezuela, ya que Genaro Salinas era un ciudadano mexicano.

Agradecimientos

Extendemos los mas amplios reconocimientos a todos nuestros amigos que han hecho posible la construcción de esta biografía: Don Pedro Valdez Ordoñez (q.e.p.d) amigo personal de Genaro Salinas y a la familia Valdéz en Chicago, Ill. A nuestro amigo Félix Hurtado, locutor de “Radio Fé y Alegría”, en Maracaibo Venezuela, por sus aportes periodísticos. Del mismo modo, nuestro agradecimiento al periodista Venezolano, Don Germán Carías, quien cubrió la noticia de la muerte del tenor. Y a nuestro distinguido amigo tamaulipeco, Luis Jaime Chapa Elizondo, gran coleccionista de música mexicana a quien tanto le debemos en la construcción de la discografía del “Tenor de la Voz de Oro” de México, el gran Genaro Salinas Cardona. Particularmente, agradezco la comunicación de la Sra. Concepción Salinas Herrera, hija del Gran Tenor quien tuvo a bien enviarme información y material fotográfico importante sobre su padre. Asimismo a su nuera Paula Pérez, esposa de Genaro Sandoval Salinas, nieto del Tenor; así como a Adrián Mauricio Salinas y a Ezequiel Salinas, nietos de Genaro Salinas.